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Reducción vs optimización de costos: una reflexión en tiempos de estancamiento económico

En esta ocasión, quisiera elaborar en un tema que bien podría ser considerado semántico, pero que en el fondo refleja conceptos muy distintos al abordar costos y gastos.

En semanas recientes, ha habido numerosos artículos en nuestro país en los que se ha empezado a hablar de desaceleración económica, posteriormente estancamiento (con un crecimiento de 0 %), y en los últimos días, a una leve contracción económica (con una caída del Producto Interno Bruto del 0.1 %). Sin entrar en temas económicos o políticos, lejos de filias y fobias, y reconociendo que hay unos sectores más afectados que otros, lo que es un hecho es que en el argot popular solemos referirnos a que la situación económica está más difícil.

En este entorno, es común que empresas y personas planteen reducciones de costos y gastos, ya sea para proteger las utilidades a nivel organizacional, o para generar ahorro a nivel personal ante una percepción de mayor incertidumbre. Nada de malo hay en ello, lo que sí vale la pena destacar es que los “recortes” los aplicamos típicamente por un periodo determinado, y en ocasiones sin reparar del todo en el concepto. Es así como sale a relucir una aureola de “sacrificio” alrededor de esto.


Esta mecánica ciertamente está bastante arraigada en nuestro país, pero resulta difícil volverla sostenible por un largo tiempo sin impactar factores clave en el ámbito empresarial como la calidad y el servicio al cliente; los costos resurgen tanto en la dimensión personal como en la organizacional cuando la “emergencia” ha pasado.

Quiero ahora abundar en la optimización de costos, idea practicada por economías como la japonesa o la alemana décadas atrás. ¿Qué es distinto?  Se trata de un enfoque holístico que implica una revisión integral de todos los elementos del costo de un producto, servicio, y sí, también de los procesos que están detrás de estos pasándolos por el filtro del valor añadido (y este es juzgado por el cliente), y aplicando conceptos de mejora continua, los cuales nos llevan a la adopción de mejores prácticas y a un uso inteligente de la tecnología, TI incluida.

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Una diferencia muy relevante es que se trata de un proceso permanente alrededor de una capacidad organizacional e individual que hay que construir y desarrollar, y que es factor fundamental de competitividad en una economía globalizada como la actual.

Esto implica mantenernos siempre ante un constante reto, y esta es ciertamente una faceta de la innovación empresarial que requiere una férrea disciplina para la identificación de oportunidades, la priorización de estas, y la capacidad de ejecución de iniciativas de mejora en paralelo con nuestra entrega de resultados operacionales.

Este concepto de optimización lo podemos aplicar en lo personal para gastar inteligentemente y mejorar nuestra calidad de vida; dentro de la empresa resulta crucial para generar eficiencia y reinversión fortaleciendo nuestros productos y servicios, lo que se traduce en una mejora de la competitividad.

En última instancia, se trata de algo que nuestros clientes demandan cada vez más, y para lo cual debemos estar listos. Ellos quieren que empresas como icorp se comprometan a ayudarlos a ser más competitivos.

Por último, creo que vale la pena que nos hagamos una pregunta: ¿reducimos u optimizamos costos en lo personal?   .. y al interior de tu empresa ?  ..  y en nuestras propuestas de valor para con los clientes?

Sobre el autor

Juan Shelley
Juan Shelley

Seasoned executive with multi-national/multi-cultural experience characterised by a proven track record delivering results. Displays strong cross functional leadership with particular emphasis on Finance, Shared Services, Process Transformation and IT. Profile highlights include: self-drive, resilience and strong motivation skills, which can be displayed in an insight-based leadership style. BPT Senior Partner.

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